Un asunto de drogas se decide en gran parte por cómo se actuó al principio y por la validez de las pruebas. Antes de declarar nada, lee esto. Y antes de que acabe el día, llámanos.
La defensa en delitos contra la salud pública es, sobre todo, un examen técnico de cómo se obtuvo cada prueba: registros, escuchas, seguimientos, cadena de custodia. Un fallo en cualquier eslabón puede tumbar la prueba — y con ella, la acusación.
Registros domiciliarios y de vehículos, intervenciones telefónicas, cadena de custodia de la sustancia y análisis de laboratorio. El domicilio es inviolable: hace falta autorización judicial, consentimiento válido o flagrante delito. Si el registro fue irregular, la prueba puede ser nula, y la nulidad arrastra a lo que derive de ella.
No toda tenencia es tráfico. El autoconsumo no es delito, y la cantidad, la forma de distribución y las circunstancias marcan la frontera. Acreditar el consumo propio es una línea de defensa habitual y eficaz. En operaciones con varios acusados, individualizar tu participación real es esencial: cada uno responde de lo suyo.
Cada caso tiene matices: esta información es general y no sustituye el análisis del tuyo.
Que te encuentren droga encima no es tráfico. La tenencia para consumo propio no es delito — es sanción administrativa —, pero la Guardia Civil y el fiscal empujarán hacia el tráfico con tres palancas: la cantidad, cómo iba repartida y qué llevabas contigo (báscula, dinero fraccionado, mensajes). Un abogado de tenencia de drogas pelea exactamente esa frontera desde la primera declaración, y esa frontera son años de diferencia.
Depende de cantidad y circunstancias. El consumo propio no es delito (sí puede ser sanción administrativa en vía pública). El problema son los indicios de destino al tráfico: básculas, dosis preparadas, dinero fraccionado. Ahí se pelea el caso.
Para consumo propio, en principio no. Destinado a terceros, sí. Instalaciones, plantas y producción estimada son lo que la acusación usa — y lo que la defensa discute.
Depende de fase y complejidad. Valoración clara y presupuesto cerrado antes de empezar.